Historias de fantasía y vida cotidiana

Y qué si es así… en ocasiones el pasado se repite.

En tiempo muy lejano… en un momento diferente, existía una joven que creía en la bondad de las personas, en que podría ser feliz y desarrollarse con total libertad, en cada aspecto de su vida… No obstante, aquella tonta ilusión, sería arrebatada en un momento complejo de su vida por una persona a la que había entregado su alma por completo, convirtiéndola en una persona mala, racional, llevándola a dudar de cada persona que se le acercara, analizando cada movimiento para no ser lastimada…

Pero el tiempo paso, las personas en su vida también; perdió amigos, familiares. y seguía sin confiar, el miedo consumía sus sentimientos por la vida, sin embargo, conoció a un ser diferente, una persona que complementaba su vida, alguien que le demostró que valía la pena seguir, volver a ser una joven con sentimientos, que la llevó a ser una persona menos rencorosa de las situaciones que el destino le presentaba. Tanto así que, tomó la decisión de darle una oportunidad, pero más que nada darse una oportunidad de vivir, de ser feliz completamente.

Todo iba bastante bien, por fin había forjado una relación firme y estable, eran amigos, amantes, novios, una rara combinación, ya que las parejas a su alrededor, no eran iguales. Honestamente todo se veía perfecto… pero como la vida no es así ocurrió algo que ella no esperaba…

Sin ser muy sociable, conoció a un joven bastante agradable, sin ningún atractivo particular, un hombre que con apariencia de niño y por su edad, podía ser su hermano menor. Es así que comenzó a entablar, de vez en cuando, conversaciones triviales de la vida, sin ahondar en cada uno, ya que, no estaba en los planes de ella y, definitivamente, en los de aquel joven tampoco.

A pesar de lo anterior, hubo un día que un acto de él la hizo remecer, recordar a aquel joven que la había destruido por dentro, además de recordarle a un muy buen amigo, situación que sólo pasa en su universo y en aquellas coincidencias extrañas. Fue un abrazo, sólo aquel gesto, trajo recuerdos, interrogantes nunca contestadas, pero que este nuevo personaje, no debía darle respuestas a aquellos pensamientos… que debían estar guardados y supuestamente “superados”.

¿Qué hacer? ¿Qué decir? Y ¿cómo actuar?

Poco a poco tomaba valor, tenía que hacer como si nada… acercarse a él era un error, había química y ella lo sabía, había conexión y ella no lo entendía… estaba ahí, envuelta en su pasado-presente. Perdida entre lo recuerdos y pensamientos que aquel joven traía, puede que  fuera coincidencia, destino, pero ella ya había tomado su destino y había hecho un camino a su antojo… ¿Acaso valía la pena dejar lo conseguido por una repetición del pasado? Porque cada vez este ser se parecía más a él… cada vez este joven de ojos profundos, se asemejaba a la sombra de su pasado… gritar su angustia no sirvió, menos aún auto-convencerse… simplemente dejó que los hechos pasaran, meramente dejó a su pasado deslizarse entre sus manos… porque en ocasiones el pasado puede repetirse, con diferencias a lo sucedido… al final de todo el pasado es eso; pasado y ahí se debe quedar… atrás.

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