Vida Universitaria

Vida universitaria (Capítulo 3)

Estaban por salir de vacaciones, habían pasado aproximadamente 6 meses desde la apuesta, Sofía de apoco había empezado a insinuarse con Marc, a él no le daba nada permanecía indiferente, quien era como una fiera cuando los veía juntos era Agustina, en ella nada había cambiado, a pesar de que Javier la buscaba. El favor que Sofía le había pedido a Javier estaba cumplido, él y Marc eran los mejores amigos del mundo.

– Dime Marc, ¿cuándo vas a tener algo serio con la Sofía?      

– Eh…- dijo este ya que la pregunta lo pilló de sorpresa e hizo que se sonrojara para cambiar el tema dijo:          

– Tus intenciones con……

– Si, muy serias, el problema es que ella no me toma atención. – respondió Javier.     

– ¿A… ¿Agustina? – dijo Marc.      

– Hola Marc, necesito que me lleves a casa- dijo sin mirar siquiera a Javier, este molesto le dijo:      

– Tú no saludas    

– Ah, hola, vamos.      

Algo en ella no andaba bien, siempre saludaba a Javier y sonreía, pero ahora parecía estar ida y triste, se vislumbraba en su rostro, además su tono de voz era distante y apagado.

Se despidieron y se fueron.

Al día siguiente Marc estaba muy raro, nervioso e irritable, le gritó a Sofía, cuando el apenas hablaba.

– Javier, quiero que me orientes para estar preparado….      

Le contó con mucha rabia y pena que a su hermana la estaban acosando al punto de querer abusar de ella, Agustina muy valiente había reconocido a su agresor, se había hecho el careo correspondiente y ahora venia el juicio. Javier quedo pasmado, luego cuando reacciono, se puso a ayudar a Marc….

Paso la semana y Sofía se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo para cumplir la apuesta. Para empezar ella le dijo que fuera a una fiesta que haría en su casa, pero eso era mentira ellos estarían solos. Él se dio cuenta, pero igual paso a conversar, ella estaba preparada gracias a la ayuda de Javier conocía todo lo que a Marc seducía, inquietaba, todo.

– Marc, ¿por qué resistes?, yo te quiero, además me queda poco tiempo.    

– ¿Qué dijiste? – hablo Marc       

Marc cedió muy fácil con eso lo digo todo, cayo redondito en su juego, estaba enamorado hasta los pies, ella solo esperaba el momento justo para destruirlo.   

Por otro lado, Agustina estaba más a la defensiva que nunca a causa de lo sucedido, pero su personalidad era la misma. Javier la fue a ver a la casa.

– Hola tía, ¿la Agustina?          

– Altiro la llamo.  

Al rato Agustina bajo.

– Javier, ¿qué quieres?

– ¿Salgamos?          

– No, contigo no- contesto ella       

– Deberías darte cuenta de que yo no te hice nada….              

Pero ella no lo dejo terminar, le tomo el rostro y le dijo:

– Lo sé perfectamente, como te dije la primera vez mi tiempo vale….            

Ella no finalizo la idea porque él la besó, pero no era el momento, ella lo separó y casi le da vuelta la cara con la cachetada que le dio.

– La visita termino.       

– Si, tienes razón- dijo Javier que tenía la mano marcada de Agustina.        

En la “U” comentaron la sucedido Marc, Sofía y el afectado: Javier.

– Tu hermana tiene la mano pesada.       

– Sí, pero debiste notar que no era el momento, quizá si hubieras esperado unas semanas te hubiera resultado oí que le decía a la mamá que tú le gustabas puede ser que las cosas hayan cambiado. – dijo Marc.     

– Agustina es tonta, que bueno que tú no, amorcito. – acotó Sofía        

Antes de entrar a la última clase llamaron a Marc, era el mismo número de la otra vez.

– Aló, ¿vas a hablar? – dijo Marc      

– Sí, cuídate puedes salir mal muy mal…….- y cortaron.    

– ¿Vas a entrar, mi amor? – le dijo Sofía.     

– Claro- respondió Marc que estaba algo raro.     

A la salida la chica con la que la Sofía hizo la apuesta se le acerco.

– Sofí, quiero hablar contigo     

– Sí, ¿qué quieres?                 

– Se te acaba el tiempo, ya lo tienes a tus pies, destrúyelo- dijo            

– Estoy esperando el momento- contesto Sofía       

– Ojalá solo sea eso, chao…

Algo no andaba bien, Sofía quería el dinero y no perdería su cabello, pero no tenía el valor necesario para destruirlo.             

Por otra parte, Javier volvió a ver a la Agustina y de rodillas le pidió una oportunidad.

– Mira como estoy por ti, acaso no tienes compasión          

– Párate, no seas tonto, no hay oportunidad, si quieres podemos ser amigos- dijo muy decidida Agustina.    

– Si no me queda otra, ¿Amigos? – le tendió la mano que ella tomo.        

Fin Cap. 3

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