Historias de Adolescentes

Internada (Capítulo 4)

Al salir del hospital en mi casa había gente esperándome, cuando entre el Benja hablo:   

– Lamento no haber ido, pero me alegro que estés bien- y me abrazo al hacerlo hablo a mi oído- no te vuelvas a enfermar, tú eres…- pero no terminó     

– Gracias no tenían por qué haber hecho esto- y agregue con rabia- en serio no debieron, pueden irse quiero estar sola.  

Todos quedaron atónitos con mi petición y cumpliendo se fueron. Por fin sola, bueno no tan sola ya que estaba mi abuela, ella dijo:                                                                                                         – Hija, ¿qué te pasa?,  Jamás habías hecho algo así, ¿será que todavía te afecta la muerte de tus padres?         

– No, no es eso, si quiere saberlo que ellos hayan muerto no significa nada- conteste                  

– Para mañana tienes hora con el sicólogo, ahora si quieres estar sola vete a tu habitación y no salgas.       

– OK.      

Jamás se me había ocurrido ir al sicólogo, que le diría, mi abuela estaba loca ella es quien necesita ir no yo.    

En la tarde del otro día, tuve que ir, estuve esperando unos minutos cuando me llamaron mi abuela quería entrar pero no se lo permitieron. Al entrar esperaba ver a un viejo con cara de comprenderlo todo, pero me encontré con un joven de unos 25 años aprox. 

– Hola, mi nombre es Eduardo, te diré un secreto, tú eres mi segundo paciente, soy recién egresado- termino         

– Si…. interesante….. si- dije mirando una foto con cierta sorpresa.      

– si quieres ver la foto de cerca, toma.   

Confirmando lo que mis ojos veían en la foto salía el Benja. 

– Disculpe, ¿este joven es su hermano?- dije  

– Sí, ¿lo conoce?   

– No- respondí     

– Bueno comencemos, tomo asiento…..    

La sesión fue todo un desastre, él trataba de hacerme hablar, sin embargo no articule palabra alguna, excepto para despedirme.

Estuve yendo a estas citas durante 3 meses, claro que no dieron resultados yo no hablaba, entonces mi abuela me amenazó con quitarme todo, pensé que no lo cumpliría, pero lo hizo.

En una de las sesiones el sicólogo logro hacerme hablar.

– Hola, siéntate     

– Hola.   

Y como siempre lo hacía me quede callada observando el lugar que ya me sabia de memoria. 

– Sabes, el Benja quería venir para preguntarte porque no hablas- contó        

– Creo que no es asunto suyo- respondí        

– Te hice hablar, es un gran paso. Tu caso ha sido el más difícil, tu abuela me dijo que te enviaría a otro sicólogo. – comento      

– Pues no servirá no diré ni una palabra con nadie  

– ¿Por qué?     

– Porque no entiendo que quieren que cuente, acaso desean escuchar que me desgarro por la muerte de mis padres, pues lamento decirles que no es así.

– ¿No los querías?- pregunto         

– Claro que los quería, al principio quería morir con ellos, pero con el tiempo aprendí que todos debemos morir y lo di por superado- conteste        

– Mm… y ¿qué piensas de tu abuela?     

– Creo que…. espera ya he dicho mucho- y volví a mi mutismo de siempre.     

– Vamos termina, quizás tu abuela cambie de opinión….  

Lo mire intrigada él sabía lo que mi abuela me había hecho, entonces pensé que ir a otro sicólogo sería un problema, así que decidí hablar.

– Esta bien, terminemos, creo que es ella quien necesita ir a un sicólogo, ella está mal….          

– Pues ella ya va, se terminó la hora, debo decirle a tu abuela que….        

– Si se lo dirá todo yo no vuelvo a hablar- dije     

– No solo le diré lo que quiere escuchar, llámala…..  

Mi abuela después de conversar con él, salió muy contenta, me dejo en casa y volvió con un sobre, en él había una foto.

En ella salían 4 personas:

Al lado izquierdo muy sonriente salía Bruno; se notaba su cambio, su cuerpo…. era el de todo un deportista bien dotado, lo que aún conserva es el color tan singular de sus ojos que son plomos, también su cabello castaño desordenado y su piel clara, para que decir que si no tuviera estas características se daría a notar por su estatura que es 1.80. tomado de su brazo sale Lena ella no es tan alta mide 1.63, lo que encuentro más bonito de ella es su pelo, largo ruliento de color rubio ceniza, es delgada muy delgada. Luego seguía el Benja, no parecía muy contento de salir en la foto, quizás lo obligaron, bueno él es el más alto mide 1.82, su cabello es negro y la tiene como un verdadero puerco espín, es de piel clara y de ojos de color verde musgo a diferencia de Bruno es delgado. Y por último más que enojado sale serio es mi sicólogo Eduardo, debe medir lo mismo que Bruno, es lo opuesto a su hermano Benjamín, él es trigueño, de pelo castaño oscuro corto, sus ojos son de color miel, y se me olvidaba mencionar que al igual que yo usa lentes, lo que más me gusta de él es su barba en forma de candado que lo hace ver tan… guapo. Era genial, todos salían muy bien solo me molesto ver a Lena tomada del brazo de Bruno, no es que estuviera celosa al contrario, estoy muy contenta de que estén juntos desde que nos conocemos que a ella le gusta, lo que encuentro raro es que no digan que son novios.

Una tarde mi abuela dijo que no tendría que ir mas al sicólogo, pero me quedaría sola en casa porque ella saldría, entonces se me vinieron las palabras de Eduardo; “Pues ella ya va al sicólogo”, y decidí seguirla…

Fin Cap.4

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