Vida Universitaria

Diversas Personalidades (Capítulo 5)

Hay cosas que no se pueden evitar y una de ellas es que Esteban, Aimary, Tina y yo nos convertimos en muy buenos amigos. Esteban seguía pesado y eso era bueno porque su relación con Aimary no había cambiado tanto.

Las cosas entre ella y yo ibas lentas pero segura, habíamos salidos 2 o 3 veces, nos decidimos juntar el día domingo. Trate de besarla y ella me dijo:

– No quiero que seas tu quien me bese primero. Estamos recién conociéndonos, 1 mes no es suficiente.        

– Bueno, no haré nada, pero no te puedo esperar por siempre- le aclare         

– Jamás te he pedido que me esperes.                             

Desde que nos conocimos ella ha cambiado conmigo, ya no es tan tímida, digo tan porque aún lo era un poco.

Para nadie era un secreto que a mi me encantaba Aimary, a muchos le impresionaba que no se rindiera anta mis encantos, pero los comentarios no me afectaban. Aún tenia la duda de si a Esteban le gustaba, podía ser que fuera gay, ojalá, con tal de que yo no le guste con lo atractivo que soy.         

El instituto decidió hacer un campamento, todos juntos. En el bus quería sentarme con la Ai, sin embargo, el Esteban se me adelanto.

– Ven siéntate a mi lado, necesito hablar contigo.               

– Bueno, ¿puedo sentarme a la ventana? – pregunto Aimary      

– Si. – contesto Esteban                     

A pesar de lo que dijo, Esteban no articulo palabra en todo el trayecto. Cuando llegamos le dije:

– Sabes si querías sentarte con ella hubieras dicho “Quiero…”, no tienes que usar pretextos- dije molesto.             

– Es raro verte celoso, estas muy inseguro- respondió.       

– Tu crees que no me he dad cuenta de lo que sientes- al decirle esto trataba de sacarle mentira por verdad. Me iba a contestar, pero justo no llamaron para ayudar.                

Cuando estábamos en la fogata, Aimary se quedo dormida apoyada en Esteban. Este la fue a dejar a su carpa, la acostó se iba a ir, pero ella lo abrazó y le dijo dormida:

– Te quiero a mi lado.                 

Esteban la dejo y salió estaba desconcertado, él le gustaba a ella, a pesar de haberla tratado mal, además todos las chicas que andaban detrás de él era por su habilidad con el arco, por esta razón, también, muchas habían entrado al club, pero Aimary, ella…

Esteban la evito durante los siguientes 2 días y a la tercera noche hablo con ella.

– Recuerdas que al venirnos te pedí que te sentaras conmigo para hablar, bueno no conseguí el valor necesario para hacerlo, pero ahora lo haré.    

– Pues te escucho, Esteban- dijo Aimary                     

– Yo te…- pero no termino porque yo lo interrumpí         

– Aimary- dije- quiero que todos sean testigos de lo que te diré, quiero que seas mi novia. Puedes responderme mañana.         

– Creo que eso se pide en privado, Imbécil, debes ser más delicado- acotó Esteban, luego se fue.               

– Me importa un pepino lo que diga, entonces ¿qué respondes? – pregunte     

– Pues…- pero no dijo nada porque se dio cuenta de que todos escuchaban atentos- Ven- dijo y nos alejamos- te respondo que no, te lo di a entender la otra vez que salimos.           

– Lo seguiré intentando, eso no esta prohibido, ¿cierto?      

– No, claro que no- respondió   

Esa noche arreglamos las cosas para partir. Ya muy tarde Esteban estaba practicando cerca de la rivera. A unos pocos metros estaba Aimary. Él la sintió y se voltio a verla.

– Perdón no quise molestarte- y se fue, pero Esteban le tomo la mano deteniéndola.              

– Espera quiero terminar de hablar.  

Ella espero en silencio a que hablara, él tomo aire y comenzó:

– Te pido disculpas por todas las veces en que trate mal, nunca te lo mereciste- Aimary agachó la vista sin decir nada. Esteban tuvo el impulso de abrazarla, pero…         

– Ai por fin te encuentre, ven- y la tome del brazo llevándomela.        

– ¿Qué quieres? – dijo molesta por la interrupción             

– Yo no puedo esperar- y sin decir más la bese. Ella no tuvo tiempo para reaccionar, desde lejos 2 personas nos observaban. Cuando nos separamos, justo delante de mí paso un flecha, en ella venia un papel que decía “cuídate”.               

– Esteban…- dijo Ai en voz baja.              

– SH… no digas nada- la tomé en mis brazos y la volví a besar esta vez ella también respondió. Por fin, pensé, Esteban no ganó.

Fin Cap5.

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