Historias de fantasía y vida cotidiana

¡No te puede gustar ÉL! Cap. IX

Luego de dejar las condiciones de trabajo bien claras y precisas, comencé a trabajar con Inari. No conversamos mucho, ya que por el momento sólo veo su alimentación en casa dejando todo listo para cuando él vuelve.

Mientras ordeno todo, escucho la radio una canción… La voz es dulce y acogedora, me ayuda a concentrarme en lo que estoy haciendo…

  • No sabía que apreciabas la buena música – dice Inari, provocándome un buen susto.
  • ¿Sabes quién la canta?
  • No, sólo puse la radio…

Entonces baja el volumen y comienza a cantar… No puedo creerlo, cómo no reconocí su voz. Escucharlo en vivo es de otro planeta…

  • Woow, no puedo decirlo de otra manera… Suenas muy bien!!
  • Gracias…- su rostro se ruboriza y deja de cantar – Es extraño cantarle a sola a alguien…
  • Vamos, debes salir con muchas chicas o chicos y usar este tipo de encantos…
  • Desde que soy un personaje público, no tengo muchas salidas… No está en mi agenda y quienes se han acercado a mí, siempre es con una segunda intención.

Se sienta en el sofá, le sirvo un té y le comento que está todo listo para que cene y lo que debe comer mañana al desayuno. Mi mira y sonríe.

  • ¿Te parece si tomas el té conmigo? Siempre te marchas temprano, casi no conversamos y la verdad quiero tener una amistad contigo. Lo digo en serio…
  • Está bien… si somos amigos y no te pones estúpido, podremos llevarnos muy bien.

Se ríe muy fuerte y me sirvo un té para conversar un momento y hablar de la vida. Su actitud es diferente a cuando estábamos de viaje. Quizás se resignó a que podemos ser algo más y está bien.

Termino mi té y él sabe que me tengo que ir. Sabe mi horario y las tareas que hago luego de que se termina mi horario laboral.

  • Que te vaya bien Anaís.
  • ¡Gracias!

Tomo mis cosas y salgo del departamento. Hay un grupo de gente fuera del edificio. Chicas con carteles de amor hacia Inari. Me miran con recelo, pero yo sigo con mi camino. No miro hacia atrás, pero me da tristeza pensar que él vive eso cada día, que no puede tener una vida normal.

Perdida en mis pensamientos camino hacia mi curso intensivo del idioma. Suena mi teléfono. Es Jian, nos vemos cuando podemos, pero conversamos mucho por Line. Está trabajando fuera de la ciudad por 3 meses, con posibilidad que sean 6 meses, viaja entre semanas a verme y sino puede yo viajo. Eso tuve que transarlo en mi trabajo, nada complejo, pero me significa los viernes dejar la minuta y todo detallado para el fin de semana.

Jian no podrá venir a verme en 3 fines de semana seguidos y yo no podré viajar a verlo. Pero trabajo es trabajo, pienso.

Es un poco frustrante pensar es que tengo una relación que a veces es a distancia y que ya han pasado 6 meses desde que comenzamos. Él es un chico espectacular y su familia me trata muy bien, aunque aún les cuesta asumir que una extranjera está con su hijo. Su padre fue directo, no le desagrado, pero no es lo que esperaba para su hijo. Nada que hacer, trato de ser lo más correcta cuando estamos todos.

Además de eso, todo muy bien, aunque hoy después de hablar con él, he quedado con una sensación de tristeza infinita.

Fin cap. IX

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