¡No te puede gustar ÉL! Cap. XV

Las conversaciones poco agradables duelen. Los días maravillosos se van… Y a veces sólo queda la soledad.

Han pasado unos días desde que llegamos y hemos evitado la conversación, estar solos, sabe en el fondo de su ser, que siempre mi respuesta será un no, así que supongo que quiere mantener la esperanza, aunque se falsa.

  • Inari, después de esta semana, sólo te queda una para regresar a tu vida de fama…
  • Si…

Estamos solos en casa, sentados en el sofá cubiertos por una manta para abrigarnos. Sutilmente me rodea con sus brazos. Siento el calor de su cuerpo y sus latidos acelerados…

  • Debo volver a esa vida que elegí – contesta y lo abrazo de vuelta, me refugio en su pecho, escuchando su corazón.
  • ¿Qué quieres decirme? – le digo rompiendo el silencio de la habitación.
  • Quiero decirte… Anaís, te amo con todo mi corazón. Pero nos hemos conocido en la vida equivocada, porque sé que, haga lo que haga, nunca querrás estar conmigo, compartir mi vida que no es vida.
  • Pero agradezco que estés conmigo… aunque sea así, a medias… sólo como amiga…- siento unas gotas que caen en mi cuello, porque he estado abrazada a su pecho sin ser capaz de mirarlo.

Esta triste, lo siento, me llegan sus sentimientos, el amor, la frustración, el agradecimiento.

Levanto mi vista y veo sus ojos llenos de lágrimas. Con cuidado seco sus ojos y acaricio su mejilla. Me acerco y beso su frente.

  • Me iré mañana. Pasa tiempo en tu hogar, con tu familia. Yo vuelvo a mi vida, en la que siempre serás bienvenido… como un ami…

No puedo finalizar la frase porque siento sus labios en los míos. De vuelvo el beso, y me abraza con intensidad. Su respiración agitada, su nerviosismo se notan. No es igual que cuando nos besamos la primera vez.

  • Yo … mañana te iré a dejar… toma esto como una despedida… y disculpa si te ha molestado – se levanta y se marcha, dejándome sola en la habitación. Entendiendo que será la última vez que nos veamos.

La mañana siguiente transcurre con normalidad. Sus padres no quieren que me marche, pero el trabajo llama. Inari me abraza con fuerza al despedirse.

  • Estaremos al habla… yo te escribiré.
  • Regresa a tu vida tranquilo. Sabes dónde encontrarme.

Vuelvo a mi vida tranquila… Y él en una semana a su vida agitada. Vidas separadas.

Fin Cap. XV