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“Conociendo mi perdición” Capítulo 3

Solamente yo sabía de la relación, ella no quería que ninguna otra del grupo se enterará, no me supo explicar el por qué, pero me pidió por favor que no le dijera a ninguna así que accedí, supongo que no está demás agregar que las niñas no eran ni son tontas, y algo sospechaban.

Sol realmente estaba muy emocionada, así que prácticamente me hablaba todo el día de chico. Por mi parte yo aún mantenía conversación con él por msn, y en varias ocasiones se me insinuó, no obstante, yo no le prestaba atención y lo ignoraba, y aunque quisiera tomarlo en cuenta, era lo prohibido, y, además aún no asumía con creces mi atracción hacia él menos todavía que lo quería, me convencía que lo de nosotros no era más que una amistad que recién comenzaba.

De forma paulatina el grupo se fue enterando dela relación y la mayoría no estaba de acuerdo con ésta. Él la iba a buscar y ya sólo nos saludábamos de forma distante, dejamos de conversar como antes, aunque por msn la situación era diferente. Cierto día que fue al colegio sólo nos quedamos los tres, Sol iba en medio, por primera vez sentía que tocaba el violín, era una sensación horrible. Me despedí lo más rápido que pude y sin ánimos de nada, cuando ya estaba lejos de ellos, comencé a llorar… Tercera señal ignorada; pensar que yo era el segundo plano de ella… en la noche mientras teníamos nuestra conversación habitual me pidió que saliéramos, que la Nico le había dado la idea, que lo fuera a buscar al colegio…

  • Si a Sol no le incómoda iré, pero yo le preguntaré- le contesté. Esperaba que ella me dijera que no, sin embargo para mi sorpresa me dijo que no tenía ningún inconveniente.

Es así como lo fui a buscar, salió mucha gente del colegio y me encontré con Rosana, quién me miró con cara de “¿Qué haces acá?” y luego me saludo. Justo se fue y salió chico, cuando me vio me abrazó con fuerza y al caminar conversaba anida. Llegamos a la plaza y nos sentamos a descansar. Nos quedamos en silencio y yo le hacía cariño en la espalda, molestamos un rato y así se nos fue la hora. Al irnos me tomó la mano, no obstante en breve la soltó…

  •   Te quieres ir de la mano- dije molestándolo.
  • Sí…- contesto y luego agregó- Pero tengo novia.

Seguimos caminando en silencio, entonces sin previo aviso dijo:

  • ¿Entonces… te gusto?…
  • ¿Ah? – para variar me hice la desentendida, aunque yo ya había pensado en aquella posibilidad.

En fin, no sé, el me gustaba mucho, sabía que no era lo correcto, pero qué podía hacer, había comenzado a tener sentimientos por él, no era algo que controlara, por más que quería no podía, y sentía una rabia enorme hacia mi persona. Más aún me sentía la peor persona del mundo, era el novio de mi mejor amiga, puede que lo único bueno dentro de toda esta situación, es que me confesé con Teresa, ella tenía toda la información de lo que ocurría. Lo pasaba asqueroso así que decidí alejarme de él, evitarlo.

Se acercaba mi cumple y como caía día sábado, me quedé en el pc a esperarlo. Mientras me saludan por msn, él me habló, bueno en realidad discutir, no recuerdo cómo empezó, o obstante si tengo memoria de que dijo que yo no era interesante, que no sabía por qué hablábamos, y que además no entendía por qué me quería tanto…  se imaginan cómo me sentí, era mi cumpleaños. Lloré harto y decidí que él era malo para mi salud, que debía dejar de quererlo como lo hacía.

Al llega r el día de clases, una de mis grandes amigas, Fernanda, me encaró…

  • ¿Te gusta el novio de Sol?
  • Lo sabía…

Se molestó y me reto lo suficiente para esta vida. Dijo que yo sabía cómo era desde antes que la Sol lo  nombrara, que cómo podía gustarme, que eso estaba muy mal. De cierta forma me sentí aliviada. Cuando salimos estaba el Luis y Chico. Nos saludaron a ambas por el cumple y la Fer me tomó la mano y nos fuimos lejos de ellos.

Cada día lo quería más, no obstante seguía molesta con él por lo de mi cumple. En una oportunidad en casa de otro amigo en común, me pidió que conversáramos y accedí…

  • ¿Qué te pasa?- dijo tratando de abrazarme.
  • Nada… sólo te quiero lejos de mi- conteste sin mirarlo a los ojos, no podía, ya que si lo hacía sentía que el sabría todas mis emociones. Al final quedamos en ser amigos y retomar lo que habíamos dejado de lado.

El tiempo transcurría y él pasaba todos los días en la casa de mi mejor amiga, sentía celos, rabia… cuando iba a su casa, obviamente él estaba,  Sol le daba permiso para abrazarme, para ponerse a mis pies y le hacía cariño, regaloneábamos, sabía que no era correcta la situación, no obstante yo era muy feliz.

Fin Cap. 3

“Conociendo mi perdición” Capítulo 2

Bastante exótico nuestro encuentro, después de eso no me acuerdo de la cantidad de días que pasaron, pero sí tengo presente que la Sol me decía que los amigos del Chico, le comentaban que él andaba tras de ella, no obstante, ella se negaba a creerlo. Y es de esta forma que, antes que termine el primer semestre de cuarto medio, me confianza que el Chico le gusta, que lo quiere, pero que no sabe qué hacer.

  • Arriésgate- dije sin pensarlo dos veces, obviamente yo aún no asimilaba mis sentimientos por él.
  • ¿Segura?, Ada, él es tan inmaduro…- me contestó.
  • Si lo quieres, hazlo, sino luego te arrepentirás- insistí.

Le costó un mundo conjugar sus emociones y mientras ella lo hacía, él comenzó a ir a buscarla al colegio.

Por otra parte, nosotros habíamos establecido una amistad por msn y cuándo él iba a buscarla, nosotros nos íbamos juntos conversando, descubrí que era una persona muy atractiva, tal como había dicho mi amiga, y omití las referencias hechas por la Rosana.

Un día cuando él la fue a buscar, un día antes de que empezarán a salir y ser novios, llevo un peluche blanco, Sol ya me había hablado de él y que se lo había pedido de regalo a Chico, pero que él se había negado. El peluche estaba gris de sucio, así que mientras caminábamos, me ofrecí a lavarlo y devolverlo al día siguiente. A penas la Sol vio que lo guardaba en mi bolso dijo:     

  • ¿Se lo diste… Chico?
  • Nop, sólo lo voy a lavar- dije contestando por él.

Esa tarde compartimos entre todos y lo pasas muy bien. Ya entrada la noche el Chico y yo conversamos por msn, hasta tarde, ya que el día siguiente era feriado.

En la mañana me conecté y él estaba.

  • Oye tengo lavado el peluche, si vas hoy a la junta que tenemos te lo paso, ¿ya?
  • Te lo regalo…- sólo eso contesto

La verdad es que no esperaba ese gento por parte de él, y acepte sin pensarlo dos veces. Ese fue el primer error que cometí, no escuche a mi razón, no percibí aquella advertencia, no lo hice. Mientras me comentó que Sol le había pedido pololeo…

  • Pero no le he respondido- me confesó- La verdad es que… emm… hay alguien más… otra persona que me gusta mucho… pero no me pesca, o sea me ve como un amigo…
  • Si es así, dile a Sol que sí, total no tienes nada que perder.

Quería lo mejor para mi amiga, así que traté de convencerlo y de cierta manera me resultó. Aquella tarde cuando mi grupo se juntó, primero me reuní con mi amiga, compañera de Chico, Rosana. Ella lo odia y no podía concebir que Sol llegase a ser la novia de él.

Cuando ya llegaron todos me acerqué a él y le pregunté qué onda, sin embargo, obtuve como respuesta un abrazo con fuerza y que por consiguiente me tomará la mano, me llevó lejos del grupo para conversar tranquilos, pero llegó de improviso la Rosana y se sentó con nosotros. Luego al caminar el grupo se dividió en dos. Cuando nos volvimos a reunir, él estaba sólo, apartado del resto, así que le pregunté a Sol si le molestaba que me fuese a dónde él estaba y ella me contestó que no tenía ningún problema. Segunda señal ignorada; la necesidad de estar con él. Ya al final de la jornada ellos estaban juntos… y aunque no lo crean estaba contenta… pero sólo al principio.

“Conociendo mi perdición” Capítulo 1

Cómo empezar… últimamente las cosas no han estado bien. Siempre pensé que las situaciones uno las maneja, sin embargo, no es así. Hace un tiempo conocí a una persona que movió el piso de mis principios.

Para comenzar, mi nombre es Adalis, y lo que más quisiera es ser un ángel, no obstante, no me siento precisamente como uno. Quizás, al leer esto, piensen  que es una exageración de mi parte, ya que, puede que la vida me preparé cosas peores, según lo que dicen los “mayores”, son cosas de adolescentes, pero para mí es una tragedia griega, la que puede volcar la vida sin previo aviso.

Siempre viví inmersa en mi mundo de estudio, amigas y familiares, rodeada de personas que me aman y las por cuales haría lo que fuera. Nunca había tenido amigas como las que logré en mi último año de colegio, y una de ellas se convirtió en mi confidente, por qué no decirlo, en mi hermana, así lo sentía y,  gracias a Dios, ella también así lo percibía. Nos entendíamos muy bien, a pesar, de no coincidir en muchas cosas. Quién pensaría que por ese exceso de confianza las cosas cambiarían. El nombre de ella es Sol y era, si hablo en pasado, mi mejor amiga, en aquel entonces, llevábamos 5 años de una linda amistad, era la persona más cercana que tenía y, lamentablemente, todo tuvo un vuelvo, de forma lenta pero firme… fue así como inició.

Sol me había hablado de un amigo de su primo, un joven que tenía un año menos que nosotras aproximadamente. Decía que era un joven agradable y simpático. Para ser honesta, yo ya sabía de su existencia, por otra de nuestras amigas, que era su compañera, y las referencias que tenía de él no eran las mejores, en cuanto a su personalidad y a sus acciones. Realmente no era alguien de mi interés, primero porque sólo lo ubicaba y segundo, que era bastante maldito por lo que me contaba mi amiga, la Rosana, no obstante, escuchaba con atención a Sol, ya que, para ella era importante.

  • Le dicen Chico, aunque creo que no se llama así. – me dijo la primera vez que lo mencionó, me sorprendí, dado a que lo conocía por Pato.
  • Entonces… ¿cómo se llama? Conteste para seguir la conversación.
  • No sé…- respondió.

Sol siempre me daba respuestas así, y aunque insistiera no me daría una respuesta coherente, pero ella era y es así, me había acostumbrado y la quería tal y como era.

En un principio, hablábamos muy poco de él, casi nada, sin embargo por esas cosas de la vida, lo ví una noche que me fui a quedar a la casa de ella. Entre y vi a un chico vestido de negro sentado en el sillón. Mi amiga nos presentó:

  • Chico, Adalis, Adalis, Chico- no recuerdo exactamente si lo salude de beso o no, lo que sí recuerdo es que terminé sentada fren de él. Por primera vez me causaba curiosidad y o le quitaba la mirada, estaba concentrada y fue él quien me saco de mis pensamientos.
  • ¡¡¡No me mires!!! >_<.- apenas dice eso se esconde. Quede anonadada con su actitud y no lo mire más, de hecho con la Nico salimos y al volver ya no estaba…

Fin Cap. 1