Category Archives: Historias de fantasía y vida cotidiana

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo 4

Sus labios transmiten calidez, no quiero dejar de besarlo. Introduce su lengua y sabe perfectamente que hacer con ella. No quiero soltarlo, necesito más de él…

Solo eso recuerdo del beso. Estando solo en mi pieza, pienso y medito en todo lo que estoy viviendo. Llevo 6 años en esa academia y ¿sólo ahora se atreve a mirarme y decirme todo abiertamente? Mi celular suena y para mi sorpresa es Alexandra.

  • Hola Gab, necesito pedirte un favor- me dice sin rodeos.
  • Claro, ¿qué pasa?
  • Necesito darle celos a mi ex… No quiero regresar con él, pero me da rabia que tenga nueva novia y la presuma. Quiero saber si puedes hacerte pasar por mi novio en redes sociales.
  • Es broma…
  • Para nada, escuchaste muy bien.

Dicen que el silencio otorga. Simplemente escucho un gracias desde el otro lado de la línea. No estoy preparado para tanta acción en mi vida.

Ya siendo domingo, salí a pasear encontrándome con muchos de mis amigos… A quién podría contarle todo lo que me pasa… A ninguno, me creerían loco. Ahora debo sobrevivir al amor de un chico cuyos sentimientos hacía mí son muy intensos o a ser el novio fake de una chica intensa también.

Max me llama para que nos juntemos. No sé qué querrá, pero lo he estado evitando desde lo ocurrido en camarines.

  • Gab, es cierto que te harás pasar por el novio de Alex…
  • Si, me lo pidió como favor.
  • ¿Y lo nuestro?

Cómo le explico que besarlo no es nada en particular, cómo le digo que quiero que me deje tranquilo. Cómo le digo que he estado soñando con él teniendo sexo y que me hace confundirme más.

  • No hay un nuestro Max. Pensé que lo entendías.
  • Perfecto.

Se para y se va. Que fácil es esto… Parece, aún así siento una opresión en mi pecho. No quiero herirlo, pero será peor si me dejo llevar. Además, no entiendo lo grabe de hacerme pasar por el novio de Alex. ¿Qué piensa que podría enamorarme?

Fin Cap.4

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo 3

Camino en silencio hacía mi casa, me siento mareada por el alcohol y las palabras de Max, en qué está pensando. Me retiré del bar bastante molesto. Llego a mi casa y me miro al espejo. Quiero que todo esto pase, quería un cambio, pero esto es excesivo.

Voy al trabajo, entreno y así hago mi vida un poco más natural. Me he tenido que acostumbrar a ser cuidadoso con los cambios de ropa en el club. La costumbre me llevó varias veces a cambiarme entre los hombres, hasta que sentía sus miradas y la incomodidad. Trato de estar siempre sólo y evitar que mi vida siga siendo mujer.

  • Llegas temprano y te vas después de todos nosotros…- siento la voz de Alexandra que está detrás de mí.

Camino en silencio y sólo la miro. Estoy agotado y ya no sé cuando volveré a ser hombre.

  • Ven practiquemos un poco…- me toma de la mano y nos dirigimos a entrenar.

Ella es muy distinta a Max, intensa pero suave en su actuar, me agrada bastante, pero no puedo llegar a decir que me siento atraído por ella a pesar de lo hermosa que es.

  • Sabes, el director quiere que participes en un torneo con nosotros. ¿Te animas? – dice de repente y yo sólo la miro – Te lo digo yo porque Max no es capaz de mirarte luego de qué lo rechazaras.
  • No lo rechacé, sólo me tomó por sorpresa.
  • Entonces, ¿te gusta?
  • Sólo lo admiro, nada más.

Seguimos conversando un buen rato, hasta nos acompañamos camino a casa. Ella realmente es una excelente mujer.

Sigo entrenando con Max, su incomodidad me molesta. Ni siquiera es capaz de mirarme y preguntarme como solucionamos esto. Pasan las semanas y se cumple el mes. Soy hombre nuevamente, estoy sólo en el vestidor, sin polera y siento una intensa respiración en mi nuca.

  • Mierda, Max ¿qué te pasa?
  • Creo que es momento de conversar…

Escucho su voz, pero no proceso lo que me dice, justo empiezo a gustarle al más popular… Pero ahora soy Gabriel, mi cuerpo, voz y todo es de un hombre. Estoy extremadamente confundido. Que no sé ni que pensar o decir… Estoy tan perdido que ni siquiera sé si me gusta él y lo que hace o su persona. O sólo lo admiro, tengo mil pensamientos en la mente.

  • Creo que eso es todo lo que tengo que decir…- me mira con intensidad, ¿qué es todo lo que ha dicho?, no tengo idea, estaba perdido en mis problema mentales…- En serio quiero que entiendas que me gustas. Todo de ti…

PERO SOY HOMBRE… No puedo entender que sólo le gusto yo… sin importar mi genero… Vuelvo en sí cuando siento sus labios en los míos, y ahora qué…

Fin Cap.3

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo 2

Sigo mirándome en el espejo, es que no me lo creo… De fondo suena mi celular, contesto y escucho las voces de mis padres deseando un feliz cumpleaños, no puedo contestar…

  • Hijo, pasa algo…
  • Me siento resfriado…

De fondo escucho que me llamaran después y que tenga un muy buen día. Qué clase de día tendré si soy mujer, como explico el cambio. Mientras me siento a pensar en todo esto, suena nuevamente mi celular, esta vez es un correo…

“Cumplimos tu deseo, hasta que sepas que hacer con tu vida, podrás ser hombre y mujer, cada mes te transformarás y vivirás las experiencias desde el punto de vista de ambos sexo, ¿Cuándo acaba todo? Cuando decidas como quieres quedarte. Disfruta el regalo y sé feliz”

Termino de leer y pienso en que clase de mundo estoy. Quizás es un sueño o mejor dicho una pesadilla. Intento vestirme, pero todo me queda enorme. Tomo una blusa y la arreglo como puedo, mando un mensaje al trabajo que estoy enfermo y que mi prima irá a reemplazarme.

Vuelvo a mirarme en el espejo, no cambio mucho, mi pelo está algo más largo y mi altura sigue siendo la misma, pero claramente soy mujer. Voy a la tienda de ropa más cercana y compro un conjunto para ir al trabajo. Me presento como Gabriela, pero sorpresa, todo el mundo me saluda como si nada hubiera cambiado, me preguntan si mejoré, y se alegran de ver que estoy bien. ¿Será esto parte de la magia o del sueño en el que estoy metido?

Termina mi jornada y parto a mi entrenamiento de esgrima. Alexandra me recibe y me saluda con total naturalidad. Max se acerca y me observa, se ve extraño. Algo incómodo.

Entrenamos sin novedad, la verdad es que sentía que mi resistencia era peor que antes. Quizás el tener un nuevo cuerpo, me estaba afectando.

  • Gabriela…- comienza a decir Max- ¿Saldrías conmigo?
  • ¿Es una broma? – contesté automáticamente.

Max me mira sorprendido, no sabe si estoy hablando en serio o no.

  • Si no quieres sólo dímelo, no hay necesidad de esa respuesta.
  • ¿Quieres salir conmigo en plan amigos?
  • En el plan que quieras…
  • Ok vamos…

Me arreglo y nos movemos a un bar, e ambiente es genial, pero tengo muchos pensamientos en mi mente. Pedimos cervezas y conversamos de la vida. Max es un chico muy agradable, pero luce nervioso.

  • ¿Pasa algo Max? – pregunto con curiosidad.
  • Sabes… siempre te he mirado, desde que entraste hace 6 años a nuestra academia…
  • No vayas a salir con que siempre has estado enamorado de mi…

El silencio inunda el bar… No puedo mirarlo… Que clase de pesadilla es esta…

Fin Cap.2

Eventos mágicos en mi vida, Capítulo 1

En la escuela de esgrima a la que pertenezco, existe una pareja que es muy famosa por ganar todo concurso al que se presentan. Su estilo es pulcro y magnífico. Por eso mismo y dada su experiencia son los instructores que tenemos. Por mi parte, paso desapercibido a pesar de tener 6 años en mi cuerpo de práctica, no soy tan popular como ellos y mucho menos he ganado tantos torneos. Pero es algo que me apasiona.

Me presento, mi nombre es Gabriel Altamirano…

  • Tú eres nuevo, soy Max Demian, seré tu instructor este año, aunque tu llevas harto tiempo practicando…

El famoso Demian estaría a cargo de mi perfeccionamiento. No puedo negarlo, es endemoniadamente apuesto. Su cabello oscuro combina perfectamente con sus ojos color miel. Mientras lo observo estupefacto, soy interrumpido por una voz femenina…

  • ¿Y este quién es? – una hermosa chica rubia me observa con desprecio. También es llamativa, la famosa Alexandra Dragojevic.
  • Gabriel Altamirano… llevo 6 años aquí.

Ignorando mi comentario mira a Max y conversa con él de la vida, le hace un par de consultas y se devuelve a mirarme.

  • Dime Alex, si bien estarás a cargo de Max este año, puedo ayudarte cualquier cosa que necesites.

El entrenamiento fue duro pero gratificante, se notaba la experiencia que tiene y porque gana todo. Rendido me voy a mi departamento a celebrar adelantadamente mi cumpleaños n° 21. Bebo cerveza hasta borrarme, no todo en mi vida es felicidad, hace unos días mi novia de 3 años me dejó por un mejor partido según dijo. Quisiera que no doliera, pero lo hace y mucho. Me duermo pensando que quisiera que todo fuera diferente, mi vida, mi nombre y por que no, mi genero…

El sueño profundo me toma, imaginando que sería de mi vida si las decisiones que he tomado fueran diferentes. Siento una brisa que golpea mi cuello, pero estoy muy ebrio como para pararme y ver que es lo que sucede…

Me levanto a la mañana siguiente para ir a trabajar, estoy con resaca y me duele mucho la cabeza. Entro al baño y lavo mi rostro de manera automática…

  • Qué mier…da…- observo mi reflejo y veo la figura de una mujer, es que no me lo creo… Donde estoy yo…

Fin Cap.1

Invisibilidad al extremo (cuento corto)

Lo esencial es invisible a los ojos- leyó una chica en el libro del Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Entonces miró el cielo y pensó: ¿Tengo que ser invisible?- realmente no había entendido el trasfondo de esa oración. En busca de respuestas busco en las bibliotecas la forma de hacerse invisible de verdad, pero no hallaba respuesta alguna. Trato de mimetizarse con el entorno, pero llamaba la atención con todo lo que hacía. Fue en aquel momento que tuvo una brillante idea… y como la noche que se acaba… ella desapareció y con ello ningún ser pudo ver lo que realmente ella valía…

Ida sin regreso (Cuento corto)

Siempre había deseado conocer Santiago. He oído hablar de aquella enorme ciudad que centraliza al país, durante toda mi vida, y hoy es el gran día en que la veré con mis propios ojos.

  Aquí estoy de pie observando la Estación Central, y recuerdo que en siete días más debo regresar a mi tierra natal.

  Sin previo aviso un tipo se me acerca y amablemente me pide limosna, yo me niego, entonces saca un arma y dispara a quemarropa en mi pecho, jamás pensé que esto me pasaría, que un viaje de vacaciones sería solamente de ida y sin regreso.

Y qué si es así… en ocasiones el pasado se repite.

En tiempo muy lejano… en un momento diferente, existía una joven que creía en la bondad de las personas, en que podría ser feliz y desarrollarse con total libertad, en cada aspecto de su vida… No obstante, aquella tonta ilusión, sería arrebatada en un momento complejo de su vida por una persona a la que había entregado su alma por completo, convirtiéndola en una persona mala, racional, llevándola a dudar de cada persona que se le acercara, analizando cada movimiento para no ser lastimada…

Pero el tiempo paso, las personas en su vida también; perdió amigos, familiares. y seguía sin confiar, el miedo consumía sus sentimientos por la vida, sin embargo, conoció a un ser diferente, una persona que complementaba su vida, alguien que le demostró que valía la pena seguir, volver a ser una joven con sentimientos, que la llevó a ser una persona menos rencorosa de las situaciones que el destino le presentaba. Tanto así que, tomó la decisión de darle una oportunidad, pero más que nada darse una oportunidad de vivir, de ser feliz completamente.

Todo iba bastante bien, por fin había forjado una relación firme y estable, eran amigos, amantes, novios, una rara combinación, ya que las parejas a su alrededor, no eran iguales. Honestamente todo se veía perfecto… pero como la vida no es así ocurrió algo que ella no esperaba…

Sin ser muy sociable, conoció a un joven bastante agradable, sin ningún atractivo particular, un hombre que con apariencia de niño y por su edad, podía ser su hermano menor. Es así que comenzó a entablar, de vez en cuando, conversaciones triviales de la vida, sin ahondar en cada uno, ya que, no estaba en los planes de ella y, definitivamente, en los de aquel joven tampoco.

A pesar de lo anterior, hubo un día que un acto de él la hizo remecer, recordar a aquel joven que la había destruido por dentro, además de recordarle a un muy buen amigo, situación que sólo pasa en su universo y en aquellas coincidencias extrañas. Fue un abrazo, sólo aquel gesto, trajo recuerdos, interrogantes nunca contestadas, pero que este nuevo personaje, no debía darle respuestas a aquellos pensamientos… que debían estar guardados y supuestamente “superados”.

¿Qué hacer? ¿Qué decir? Y ¿cómo actuar?

Poco a poco tomaba valor, tenía que hacer como si nada… acercarse a él era un error, había química y ella lo sabía, había conexión y ella no lo entendía… estaba ahí, envuelta en su pasado-presente. Perdida entre lo recuerdos y pensamientos que aquel joven traía, puede que  fuera coincidencia, destino, pero ella ya había tomado su destino y había hecho un camino a su antojo… ¿Acaso valía la pena dejar lo conseguido por una repetición del pasado? Porque cada vez este ser se parecía más a él… cada vez este joven de ojos profundos, se asemejaba a la sombra de su pasado… gritar su angustia no sirvió, menos aún auto-convencerse… simplemente dejó que los hechos pasaran, meramente dejó a su pasado deslizarse entre sus manos… porque en ocasiones el pasado puede repetirse, con diferencias a lo sucedido… al final de todo el pasado es eso; pasado y ahí se debe quedar… atrás.

UN ÁNGEL PARA MI SOLEDAD: Capítulo final.

Bueno, desde que lo conocí jamás volví a quedar sola, él iba y venía, pero siempre estaba allí, me distraía haciéndome olvidar las penas…

“- Hace ya bastante desde que nos conocemos- dije- él sonrió como siempre y dijo que no nos llevábamos tan mal, le pregunté por la llave y que tenía que hacer con ella, me contestó que no era el momento para pensar en eso. Justo en aquel momento sonó el timbre, Gustavo desapareció y yo me dirigí a abrir la puerta. Era la madre de Edith, mi mejor amiga, tenía los ojos llorosos, la hice pasar. Me contó que Edith estaba grave en el hospital. Fuimos, pero al llegar la situación era crítica. A los pocos días ella falleció, por segunda vez en mi vida sentí que mi corazón se partía en millones de pedazos. Me senté en el balcón y dije: ¿por qué las personas que quiero me dejan?, Gustavo se acercó y contestó – Yo aún no te dejo- entonces se arrodilló levantó mi rostro secando mis lágrimas, cuando lo vi bien, observe que sus dos maravillosas alas estaban desplegadas, luego añadió –Yo estaré contigo por siempre- cuando terminó de hablar por primera vez me abrazó con todas sus fuerzas, me cubrió con sus alas y pude llorar libremente…”

Aquella vez fue la única en la que nos hemos podido tocar… Ha comenzado mi tercer año de convivencia con Gustavo y espero que todo sea bueno…

Estoy estudiando para poder distraerme debido a que he caído en una leve depresión.

– Es el momento de que sepas todo- dijo- y me ha pedido que vayamos a su casa. Cuando llegué su madre me atendió con mucha amabilidad, le pasé la llave, luego de un rato me trajo una carta. Nos fuimos y al llegar al departamento me pidió que la leyera, lo hice y me he sorprendido, es una declaración para una chica. Él me miró y dijo- Es para ti, verás yo ya te conocía, siempre te observaba en el metro, me iba a declarar sin embargo me asesinaron… me dieron la oportunidad de cuidarte y de estar a tu lado, porque te amo y aquí estaré, aunque no me correspondas- me puse de pie y me encerré en mi alcoba. Pasé una semana allí, al octavo día salí y le dije:

  • Ándate y no vuelvas más
  • Esta bien, es lo que deseas y lo respeto- y mientras aparecían sus alas añadió- ¿por qué quieres que me vaya?
  • No me gustan los engaños, ni los rodeos, además tu pides que te ame y eso es ridículo ya que tú estas muerto- contesté, mientras desaparecía por tercera vez sentí que me despedazaba, en aquel instante caí en la cuenta de que estaba en un error al pedirle que me dejara, solo oí su adiós, y en ese momento quise alcanzarlo pero no pude, entonces grite

    – ¡DIJISTE QUE ESTARÍAS CONMIGO POR SIEMPRE!- cayendo de rodillas lloré amargamente. Cuando me dirigía a mi pieza me abrazaron por la espalda diciendo: Por siempre contigo, cariño- era Gustavo, quien había vuelto para estar conmigo en mi soledad. 

UN ÁNGEL PARA MI SOLEDAD: Capítulo II

Miraba al chico directo a los ojos, no podía creer lo que estaba viendo. Entonces repetí

– Tú… estás…

– Si muerto es la palabra correcta, sí, lo estoy- al parecer quiso seguir hablando, pero sonó mi teléfono. Me di vuelta a buscarlo. Quien me llamaba era mi mejor amiga, Edith, ella no sabía que estaba de duelo no había querido contarle, prefería vivir el duelo sola, pero con lo que en aquella ocasión ocurrió sentía que me estaba volviendo loca. Debía ordenar el desastre que tenía, pero antes me cambié de ropa, cuando estaba con los pantalones en las rodillas, me hablaron:

– ¿Por qué no le has dicho que tu mamá falleció?, Y otra cosa, delante de mí no deberías sacarte la ropa- dijo Gustavo.

– Pues entonces sal de mi vida, déjame en paz, vete al cielo o al infierno. ¿OK? – conteste más que molesta algo trastornada, él me contesto que se iría, sin embargo, agregó que cuando lo necesitara solo dijera su nombre, mientras lo decía de su espalda aparecieron dos hermosas y blancas alas, estaba tan sorprendida que no pude hablar, él solo sonrió y desapareció. Pasados unos días de este incidente, estaba recostada en mi cama, no podía dejar de pensar en Gustavo e inconscientemente dije su nombre. Él apareció y se sentó al borde de mi cama, tenía muchas dudas de por que podía verlo o qué quería, cuando le hice estas interrogantes, contesto que no era el momento de saber las respuestas, entonces añadió que quería pedir un pequeño favor, el cual era que fuera a su funeral y hablara con su mamá. Accedí y al querer darle la mano lo atravesé, nos miramos algo atónitos, no supo decirme el por qué no podía tocarlo. Comenzó a revisar mi escritorio, encontrando mis apuntes los leyó y se rió diciendo: “que cursi tu historia”. Le pedí que saliera y me vestí para ir a su funeral. Cuando llegué reconocí a su familia de inmediato me acerqué a su madre, la saludé dándole el pésame y le comenté que veía a su hijo. Al principio no me creyó, pero luego al verme tan seria con lo que afirmaba me entregó una llave agradeciéndome que fuera la interlocutora con su hijo. Al salir de allí principió una llovizna que derivó en una densa lluvia. Al llegar a mi casa me recosté en el sofá, aún no le contaba a mi mejor amiga que estaba sola. Gustavo me observó y luego me pasó el celular diciendo que hablara con ella, le contesté que no y cerré mis ojos”

UN ÁNGEL PARA MI SOLEDAD: Capítulo I

Cómo se puede comenzar a explicar todo lo que ha acontecido desde un tiempo a esta parte… pero creo que, aunque suene ridículo se debe empezar por el principio…

“Estaba en el metro, sentada tratando de asimilar la muerte de mi único familiar que conocía o sabía que existía: mi madre. Acababa de salir del cementerio, no había derramado ni una sola lágrima cuando supe lo que había temido toda mi vida; quedarme sola. Estaba absorta en mis pensamientos cuando repentinamente un joven alto, de cabello castaño con anteojos, vestido de terno se sentó a mi lado, parecía tener prisa, casi me bota cuando entramos al vagón del metro. Nos bajamos en la misma estación, pero nos separamos al salir a la calle.

Al llegar a mi departamento y ver las cosas, todo en el mismo lugar como las había dejado mi madre, sentí rabia que no estuviera a mi lado y comencé a tirar todo. Cuando me di cuenta de lo que hacía, prendí la televisión y tomé asiento. En ella estaban dando un informativo extra; a la salida del metro se había cometido el asesinato de un joven de unos veinte años, al parecer el móvil fue un asalto.

Cuando terminé de escuchar reaccioné. El joven era el chico del metro, esto me reconfortó un poco, aunque suene sádico, pero me hizo bien saber que alguien más sufriría, no solo yo. Entonces una voz detrás de mí dijo:

– ¿Disfrutas con el dolor ajeno?

– En el fondo no- respondí- ¿y tú? – agregué.

– Ya no, me presento mi nombre es Gustavo. – en aquel momento me percate de que debía estar sola en mi casa. Muy lentamente me volteé y lo vi: era el joven asesinado del que hablaban en las noticias.

– Tú es… estas- dije tartamudeando.